Cuando el deporte se convierte en negocio: el poder de la propiedad intelectual
Escrito por: Michelle Denis
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) celebró el Día Mundial de la Propiedad Intelectual 2026 con el lema “La PI y el deporte: preparados, listos, ¡a innovar!”, destacando el papel de la propiedad intelectual dentro de la industria deportiva.
Esta reflexión adquiere especial relevancia para la República Dominicana, que será la sede de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, uno de los eventos deportivos más trascendentes de la región.
Más allá de una competencia, estos encuentros permiten comprender cómo el deporte se ha convertido en una industria que genera importantes oportunidades económicas, impulsando la innovación y generando oportunidades comerciales asociadas a marcas, patrocinios y derechos de explotación.
Ante este escenario, resulta relevante abordar algunos aspectos legales esenciales que las empresas deben considerar para gestionar adecuadamente los derechos asociados al deporte y su comercialización.
Mucho más que una competencia
Cuando pensamos en un evento deportivo, solemos imaginar a los atletas que los protagonizan, sus récords y celebraciones.
Sin embargo, detrás de cada competencia existe una estructura comercial que involucra a los organizadores, patrocinadores, derechos de transmisión, productos oficiales, contenidos digitales y desarrollo de tecnología.
Gran parte del valor de un evento deportivo no se encuentra únicamente en lo que ocurre en el terreno del juego, sino que existe una estructura jurídica y económica que facilita la explotación comercial de los activos que genera.
La Ley No. 20-00 sobre Propiedad Industrial y la Ley No. 65-00 sobre Derecho de Autor garantizan esta protección legal y, permiten registrar signos distintivos, diseños, invenciones y obras, junto con sus derechos conexos. Estos derechos, en el ámbito deportivo, adquieren un alto valor estratégico.
Los activos que generan valor
Todo comienza con la identidad del evento, la cual se crea a partir de nombres, diseños, colores, tipografías, eslogan, mascotas, y otros elementos gráficos que permiten diferenciarlos y que sus aficionados se identifiquen con él.
A esto se suman campañas publicitarias, canciones oficiales y otros contenidos que forman parte de la experiencia del evento. Estos activos representan una fuente directa de ingresos, especialmente con el licenciamiento de marcas, patrocinios, acuerdos comerciales, la venta de mercancía oficial y la explotación de contenidos en plataformas digitales.
A este ecosistema se suman los derechos de transmisión, uno de los motores principales de ingresos del evento. En un mundo de consumo inmediato de contenido, la transmisión en vivo adquiere especial relevancia, sobre todo en los acuerdos de broadcasting, plataformas de streaming y sublicencias.
Los atletas también desempeñan un papel central. Su nombre, su imagen, su reputación e, incluso, ciertos atributos distintivos pueden convertirse en activos comercializables, particularmente a través de acuerdos de patrocinio, uso de imagen y campañas publicitarias.
Asimismo, la innovación ocupa un lugar cada vez más importante en el deporte. Desde equipamientos especializados hasta tecnologías para medir el rendimiento y prevenir lesiones, muchas de estas soluciones pueden protegerse mediante patentes de invención y, convertirse en activos que generan ventajas competitivas y oportunidades de negocio.
Cuando surgen los riesgos
La importancia económica de estos activos los hace susceptibles de apropiación indebida por terceros. Por ello, es frecuente encontrar mercancía no oficial, reproducciones no autorizadas de logotipos o campañas publicitarias que buscan aprovechar la popularidad del evento.
De igual forma, la retransmisión no autorizada de competiciones afecta las inversiones realizadas por organizadores, patrocinadores y medios de comunicación.
Estas conductas pueden constituir infracciones a los derechos de propiedad intelectual o actos de competencia desleal susceptibles de dar lugar a acciones judiciales.
Precisamente por ello, los organizadores suelen proteger con antelación los nombres, logotipos y demás elementos distintivos del evento.
Esta protección garantiza la explotación legítima de los derechos comerciales asociados. También proporciona una base jurídica sólida para ejercer las acciones legales correspondientes frente a eventuales infracciones.
Ambush marketing: cuando la exposición no siempre es legítima
Los eventos deportivos generan negocios con los patrocinios, cuyos derechos de exclusividad tienen un alto valor comercial. En este escenario, algunas empresas que no forman parte del programa oficial desarrollan estrategias de mercadeo destinadas a generar una asociacion indebida con el juego.
Entre ellas se encuentran aparentar ser patrocinador oficial, colocar publicidad en zonas cercanas a las sedes o realizar actividades paralelas dirigidas a la misma audiencia. Estas prácticas se conocen como ambush marketing o marketing de emboscada.
El desconocimiento de estas prácticas indebidas no exime de responsabilidad y puede afectar los derechos adquiridos por los patrocionadores oficiales.
Sus consecuencias legales pueden incluir indemnizaciones económicas por daños reputacionales, dilución de marcas y sanciones penales.
La propiedad intelectual: eje de estrategia comercial del deporte
La asesoría legal estratégica en eventos deportivos es indispensable para proteger los derechos involucrados y, dar seguridad jurídica a sus actores.
Una gestión adecuada de estos derechos no solo mitiga riesgos legales, sino que también permite proteger inversiones, fortalecer alianzas comerciales y generar nuevas fuentes de ingresos.
En la práctica, esto incluye:
– Registrar oportunamente las marcas y demás signos distintivos del evento.
– Estructurar contratos de patrocinio con cláusulas claras de exclusividad.
– Formalizar acuerdos de licenciamiento para comercializar los productos.
– Implementar mecanismos de monitoreo y vigilancia para detectar usos no autorizados.
– Actuar con rapidez frente a posibles infracciones.
Las marcas que desean capitalizar los eventos deportivos sin tener un derecho de patrocinio, deben utilizar un lenguaje genérico que evite asociaciones indebidas con los organizadores oficiales.
También deben revisar cuidadosamente sus campañas publicitarias y acuerdos comerciales.
En definitiva, los eventos deportivos no solo representan una exposición de alto impacto, sino también plataformas que generan ingresos económicos por sus activos intangibles.